Submarino ARA San JuanEl submarino es una embarcación capaz de navegar bajo la superficie del agua, cuyo desarrollo constituye uno de los capítulos más fascinantes de la historia de la tecnología naval. Desde los primeros prototipos impulsados por fuerza humana hasta los sofisticados buques de propulsión nuclear, el submarino ha evolucionado hasta convertirse en un arma naval fundamental y una plataforma clave para la exploración oceánica.
Antecedentes y primeros prototipos
El concepto de navegación submarina se remonta a la antigüedad. El filósofo griego Aristóteles describió en el siglo III a.C. las campanas de buceo, recipientes que sumergidos boca abajo retenían una burbuja de aire permitiendo la respiración de los ocupantes. Sin embargo, el primer vehículo submarino tripulado del que se tiene registro fue construido hacia 1620 por el inventor neerlandés Cornelius Drebbel. Su artefacto, construido en madera forrada de cuero y propulsado por remos, pudo sumergirse en el río Támesis a unos cinco metros de profundidad durante tres horas, transportando hasta dieciséis tripulantes, aunque nunca tuvo aplicación militar.
Réplica con corte transversal del «Turtle» de David BushnellDurante la guerra de independencia de Estados Unidos, en 1775, el inventor estadounidense David Bushnell diseñó el Turtle (Tortuga), considerado el primer submarino utilizado en combate. Propulsado mediante una hélice accionada a manivela, este pequeño aparato intentó fijar una carga explosiva al casco de un buque británico en 1776. Aunque la operación fracasó, demostró la factibilidad del concepto.
A finales del siglo XVIII, el inventor estadounidense Robert Fulton construyó por encargo de Napoleón Bonaparte un submarino de hélice manual al que denominó Nautilus, nombre que Julio Verne inmortalizaría décadas después en su célebre novela Veinte mil leguas de viaje submarino.
El problema de la propulsión
Réplica del Ictíneo II en el puerto de BarcelonaEl principal obstáculo para el desarrollo del submarino durante el siglo XIX fue la propulsión. La máquina de vapor, dominante en la navegación de superficie, requería un hogar encendido que consumía rápidamente el oxígeno en inmersión.
En 1864, el ingeniero español Narcís Monturiol logró un avance significativo con el Ictíneo II. Para alimentar su caldera sin consumir oxígeno, empleó una reacción química exotérmica con magnesio, zinc, perclorato de potasio y agua oxigenada, que además generaba oxígeno respirable. Botado en el puerto de Barcelona en 1865, podía sumergirse hasta 50 metros y permanecer ocho horas bajo el agua. Problemas financieros llevaron a su venta como chatarra en 1868, pero su principio anticipó soluciones técnicas posteriores.
La era del motor eléctrico
El submarino eléctrico Peral, armado con torpedos, en 1888La solución definitiva al problema de la propulsión submarina llegó hacia 1880 con el perfeccionamiento del motor eléctrico. En 1884, el científico y militar español Isaac Peral diseñó el primer submarino torpedero eléctrico, botado en 1888. El Peral incorporaba innovaciones fundamentales como tubos lanzatorpedos, sistemas de regeneración de aire y una forma hidrodinámica similar a la de los submarinos modernos. Casi simultáneamente, Francia desarrolló el Gymnote, también eléctrico.
Las guerras mundiales
Submarino alemán U9 (1910). Bajo el mando de Otto Weddigen, hundió tres cruceros británicos en pocos minutos en septiembre de 1914.La Primera Guerra Mundial (1914-1918) demostró el potencial militar del submarino. El 22 de septiembre de 1914, el submarino alemán U-9 hundió secuencialmente tres cruceros acorazados británicos en menos de una hora, demostrando la vulnerabilidad de los grandes buques de superficie. Alemania empleó sus U-Boote en una campaña de guerra submarina contra el tráfico mercante que llevó a Gran Bretaña al borde del colapso en 1917. La adopción del sistema de convoyes y la presión diplomática evitaron la derrota aliada.
En el período de entreguerras se desarrolló el ASDIC (posteriormente denominado sonar), un sistema de detección acústica, aunque su efectividad inicial fue sobrevalorada.
Submarino alemán U9, 1914, expuesto en el Marine-Ehrenmal Laboe, AlemaniaDurante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la batalla del Atlántico enfrentó a los U-Boote alemanes con los convoyes aliados. El almirante Karl Dönitz desarrolló la táctica de «manada de lobos» (Rudeltaktik), que consistía en concentrar numerosos submarinos para atacar convoyes en superficie durante la noche. Alemania nunca alcanzó la cantidad de submarinos que Dönitz consideraba necesaria (300 unidades operativas) y los avances aliados como el radar, el sonar, el código descifrado Enigma y la cobertura aérea cerraron gradualmente la amenaza en 1943.
En el Pacífico, los submarinos estadounidenses desarrollaron una exitosa campaña contra la marina mercante japonesa, estrangulando su economía.
La era nuclear
El submarino nuclear estadounidense USS Nautilus en 1955El fin de la Segunda Guerra Mundial dio paso a experimentos con propulsión nuclear. En 1951, la Armada de los Estados Unidos autorizó la construcción del primer submarino de este tipo. Botado en 1954 y comisionado en 1955, el USS Nautilus podía permanecer sumergido indefinidamente, limitado solo por la resistencia de su tripulación. En 1958, se convirtió en el primer buque en alcanzar el Polo Norte navegando bajo el hielo.
La propulsión nuclear transformó el submarino en un arma estratégica. Durante la Guerra Fría, los submarinos de misiles balísticos se convirtieron en la plataforma más superviviente de la tríada nuclear, navegando en silencio y disuadiendo un conflicto abierto entre las superpotencias.
Exploración de las profundidades
Batiscafo TriesteParalelamente al desarrollo militar, los submarinos han permitido la exploración oceánica. En 1960, el batiscafo Trieste alcanzó el abismo Challenger en la fosa de las Marianas, el punto más profundo del océano. En 2012, el Deepsea Challenger, pilotado por el cineasta James Cameron, repitió la hazaña.
El futuro
En el siglo XXI, los submarinos continúan evolucionando con sistemas de propulsión independiente de aire (AIP), automatización creciente y el desarrollo de vehículos submarinos no tripulados. Como señaló el almirante Sir John Fisher en 1904, el submarino ha revolucionado la guerra naval para siempre.